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eCommerce: ¿qué impuestos pagan las plataformas de eCommerce?

Los impuestos que pagan de las plataformas de ecommerce generan polémica desde que Amazon y Alibaba empezaron a expandir sus tentáculos por Europa. El comercio físico siempre ha criticado que no pagan las suficientes tasas y la Agencia Tributaria anunció a principios de este año que intensificará sus controles sobre estas nuevas actividades. El fulgurante incremento del ecommerce ha llevado a los países a estudiar un cambio en la fiscalidad que se aplica a las plataformas. El consumidor cada vez destina más dinero de su sueldo a pagar servicios digitales y, como explica Daniel Vaccaro, profesor de fiscalidad en EAE Business School, «hay una situación de competencia ventajosa del mundo digital respecto al mundo analógico».

El crecimiento del ecommerce plantea «la necesidad de un cambio en las reglas del juego», dice Vaccaro. Muchas de estas empresas tienen sede fiscal en países con una tributación más baja, «gravan sus beneficios en mercados ventajosos [Irlanda, Holanda…] pero no en los países de gran consumo, como puede ser España», explica.

«Eso no significa que no paguen impuestos. Los pagan. El problema es que las normas fiscales van por detrás de la realidad, que avanza mucho más deprisa, y más con la explosión que está habiendo del ecommerce. De ahí que se quiera poner orden», expone Fernando Matesanz, experto en IVA.

«El entramado de la venta a distancia es muy complejo al haber tantos actores implicados y de distintos países. Ni el propio Gobierno lo sabe, por eso surge la necesidad de cambiar las normas, para controlar más a estas plataformas», confiesa un especialista en distribución.

La fiscalidad de la venta a distancia es compleja porque vendedor y comprador pueden estar cada uno en una punta del mundo. En medio, la plataforma de ecommerce hace de enlace. ¿Qué impuestos pagan? ¿Quién paga qué? ¿Qué tasa se aplica: la del país que vende o la del país que compra?

Complejidad internacional

Un fabricante de cuadernos con sede en China vende a través de Amazon su producto a un cliente español. «El fabricante pagaría primero una tasa de exportación. Amazon cobraría comisión por hacer de intermediario, por anunciar sus cuadernos. El IVA lo pagaría el fabricante pero lo repercutiría en el cliente, aplicando la tasa española, la del país del que compra. Es en el caso de que Amazon revenda la mercancía que ha comprado del comerciante chino», resume Juan Camilo Sánchez, del despacho Garrigues.

Todas las plataformas de ecommerce pagan la tasa directa que grava a las empresas, independientemente de si tienen tienda física o son online, que es el impuesto de sociedades. «Grava los beneficios que tiene una compañía en un país», explica Juan Camilo Sánchez: «Cuando una empresa está en el exterior y tiene un establecimiento permanente en ese país, se aplica sobre los beneficios atribuibles a ese espacio, siempre que se haya constituido como tal una empresa, dependiente de la matriz, en ese lugar».

Tributar en los países de consumo

Para Vaccaro, el problema está en que «no tributan con la tasa de los países de gran consumo, porque tienen localizados la mayor parte de sus beneficios en países con una fiscalidad más ventajosa».

Matesanz coincide en que si una empresa vende en un país pero tiene la sede fiscal en otro, «paga impuestos en ambos países. Sin embargo, la parte más grande de sus beneficios la asignan a aquellos países donde la tributación es más baja [por ejemplo Irlanda] mientras que en los países con tributación más alta [por ejemplo España] reducen los beneficios lo máximo posible, declarando, por ejemplo, que en estos países realizan actividades consideradas accesorias al negocio, como servicios de publicidad u oficinas de representación. Teniendo en cuenta que el impuesto de sociedades se paga sobre los beneficios obtenidos, es aquí donde radica el problema».

Con respecto al IVA también hay problemas. En este caso la clave está en que «las plataformas de ecommerce no se responsabilizan de que sus vendedores tributen esta tasa», dice Matesanz. El vendedor es actualmente responsable del pago del IVA, no la plataforma o marketplace.

¿Qué IVA se aplica?

Si el artículo se vende en España, se aplicará el IVA español. Amazon, por ejemplo, recibe una comisión por la venta, de aproximadamente el 7% dependiendo de cada caso que se contabiliza de forma normal.

Si la venta es a un particular se le aplica el IVA según la tasa que rige en el país del que vende. Si es entre empresas (una cadena de ropa española que compra telas a un fabricante alemán para hacer sus prendas) se aplica el IVA del comprador. «A la hora de determinar el impuesto hay muchos matices. Depende de quién vende, de si la operación es de venta a particulares o entre empresarios y del importe de la venta», dice el experto de Garrigues.

El problema con las plataformas de ecommerce, explica Matesanz, es que «en ninguno de estos casos tienen la obligación de responsabilizarse del IVA de sus vendedores, de manera que algunos no facturan».

Se calcula que se pierden 15.000 millones de euros en el agujero negro del IVA, de ventas que no se tributan como es debido en la UE. Aquí no sólo entra el ecommerce. «A veces no se paga por desconocimiento, porque la empresa no sabe qué IVA tiene que tributar, la tasa de qué país tiene que aplicar», señala Matesanz.

Para evitar esto, a partir de 2021 la normativa europea obliga a cambiar las reglas: las plataformas serán las responsables de recaudar este impuesto y luego entregarlo en las haciendas de los países correspondientes.

Fuentes del sector explican que Amazon está enviando cartas a algunos vendedores asiáticos para advertirles de la normativa y está haciendo una criba entre las empresas que anuncia para evitar sustos.

Más exigencia

Los expertos coinciden en la necesidad de aumentar la cota de exigencia a estas empresas. «Las plataformas de ecommerce no son sólo empresas de comercio online, sino que ofrecen cada vez servicios más transversales y están en más áreas, eso genera una situación de ventaja con respecto a otras compañías», dice Vaccaro.

«Amazon paga todos los impuestos que se requieren en cada país donde opera. El impuesto de sociedades tiene en cuenta los beneficios, no los ingresos, y los beneficios se han mantenido bajos debido a las fuertes inversiones y al hecho de que el comercio minorista es una actividad altamente competitiva y de bajo margen. Amazon ha invertido más de 1.100 millones en España desde 2010 y, actualmente, emplea a más de 3.200 personas», señalan fuentes del gigante del comercio electrónico.

Además de las cuatro sociedades (entidades) españolas que presentan sus cuentas en el registro mercantil, en 2015 Amazon estableció una sucursal en España y otros países europeos (Reino Unido, Alemania, Francia e Italia) del negocio minorista (Amazon EU Sarl).

Esa sucursal paga impuestos también en España (y en cada país). No obstante, esos ingresos e impuestos de la sucursal se reportan directamente a Hacienda y no al Registro Mercantil, y están incluidos en las cuentas de la matriz (Amazon EU Sarl) que no desglosa sus cifras por países.

Si se aplicara la tasa digital aprobada por el Gobierno, un 3%, Amazon sería responsable de pagar el impuesto del 3% basado en la facturación total, que sería la suma de todas las comisiones que reciben de todos los vendedores.

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